Tóxicos / Contaminantes

Alcohol isopropílico
Es el segundo solvente más peligroso después del benceno. Se trata de un derivado del petróleo que se usa como antiséptico en comida, bebidas, cosméticos, perfumes, jabones, productos para afeitarse, desodorantes, champús, geles de baño, lacas del pelo, colutorios bucales y más. Se usa también para esterilizar las tuberías de las máquinas para envasar productos alimenticios y, como consecuencia, todos o casi todos los alimentos envasados lo contienen. Está presente en algunos colorantes (productos en cuya etiqueta de ingredientes figure del E-100 al E-199), aromatizantes, comida rápida, bebidas comerciales y saborizantes artificiales (del E-500 al E-525). Por seguridad no utilizar ningún producto que contenga la fracción -prop- en su lista de ingredientes.
 
Seguramente los fabricantes exageran en el empleo de antisépticos para proteger sus productos, a nosotros (y a ellos legalmente), de la proliferación bacteriana. Incluso el agua embotellada puede desarrollar bacterias y, de hecho, todas las marcas de agua envasada contienen antisépticos. Si bien éstas son las fuentes de contaminación exógena o externa más comunes, existen fuentes endógenas (es decir, producida desde el interior del cuerpo). La familia de bacterias Clostridium, cuyas seis variedades colonizan el intestino y a veces también el esófago y el estómago, producen en su metabolismo el solvente propílico (cuantas más áreas del intestino invaden, más solvente producen).
 
Efectos metabólicos del alcohol isopropílico
Comentario de la Dra. Clark: Se nos ha enseñado que el alcohol isopropílico se detoxifica por el cuerpo metabolizado en acetona. Indudablemente esto correcto pero no antes de provocar numerosos daños. En tan sólo unos pocos minutos después de consumir accidentalmente un rastro de este antiséptico, ya se ha combinado con algunos de los compuestos más importantes de nuestro cuerpo (incluyendo la vitamina C). El Syncrómetro detecta la formación casi instantánea de 5,6-isopropilideno-L-ascorbato. También se observan combinaciones con nuestros nucleósidos, formando 2'-3'-o-isopropilideno-guanosino, 2'-3'-o-isopropilideno citidina, 2'-3'-o-isopropilideno adenosina y 2'-3'-o-isopropilideno inosina. Esto provoca un torbellino de mutaciones. Estas mutaciones resultan en la producción excesiva de gonadotropina coriónica humana (hCG). El hCG se encuentra ampliamente distribuido por todo el organismo en presencia del alcohol isopropílico. Durante décadas se ha relacionado la hCG con el cáncer (de hecho anteriormente se utilizaba como marcador tumoral). Si consumiésemos más vitamina C orgánica nuestros ácidos nucleicos quedarían protegidos contra el alcohol isoporpílico.