Signos y síntomas de parasitosis

Manifestaciones del daño causado por parásitos
En general, una persona con parasitosis intestinal de antigua data, es una persona tensa, temperamental, con altibajos emotivos (a veces triste y otras, explosivo), que no se relaja y es desmemoriado. Tiene el tubo digestivo inflamado, desde la boca hasta el ano. Después de comer se siente hinchado, distendido, con somnolencia, pesadez, modorra, gases, eructos, acidez, dolores de cabeza, etc. Suele tener los miembros inferiores cansados, hormigueos, adormecimientos, pies y manos frías, calambres (sobre todo nocturnos) y problemas de piel. En general es constipado o alterna con alguna diarrea explosiva. Exhibe intolerancias "discontinuas" a algunos alimentos, que lo desconciertan. Puede evidenciar problemas de cuero cabelludo, uñas y piel, vista irritada y en algunos casos problemas de agudeza visual, irritación de nariz, crisis de estornudos matinales, resfríos periódicos y alergias variadas. A veces presenta manifestaciones respiratorias y neurológicas. En general se despierta cansado, porque no tienen un reposo reparador: sufre pesadillas, da vueltas en la cama, chirría los dientes, si es niño se orina en la cama, etc. Veamos estos aspectos en detalle, teniendo en cuenta que las personas en general presentan varios síntomas pero no necesariamente la totalidad.
 
"Todos tenemos parásitos". Cita de La Cura y Prevención de todos los Cánceres, último libro de la Dra. Hulda Clark publicado en el año 2008. Pero si estamos todos altamente parasitados, ¿por qué la medicina convencial no suele detectarlos? Conoce la respuesta 
  • Piel y Cabello
    El rostro es "desprolijo", con manchas, granos, acné, irritaciones oculares y otras lesiones. El color y el olor de la piel es característico, pues por allí se eliminan la mayor parte de las toxinas parasitarias. Podemos hallar asperezas, erupciones, máculas, pápulas, pústulas, manifestaciones psoriásicas, eccemas, acné, irritaciones, úlceras, uñas quebradizas, panadizos, dishidrosis (enquistamiento del sudor), caída del cabello, seborrea, caspa, cabellos con falta de vitalidad, cortajeados, quebradizos y desprolijos, irritaciones en torno a los orificios corporales.
 
  • Aparato respiratorio
    Gran cantidad de pacientes con problemas de vías respiratorias, deambulan durante años por distintos consultorios, probando infinidad de tratamientos y técnicas sin ningún resultado. El caso de niños y adolescentes con anginas a repetición, sin tener una mejoría duradera pese a los tratamientos. La parasitosis intestinal desarrolla un cuadro de tipo alérgico que puede provocar la inflamación e infección posterior de las amígdalas. Es el mismo caso de las sinusitis crónicas que son tratadas específicamente y no evolucionan favorablemente; en muchos casos desparasitando al paciente, toda la sintomatología se revierte.

    Cuando una parasitosis intestinal tiene una gran antigüedad y magnitud (dos hechos de relevancia) pueden dar sintomatología "de tipo asmático". En general estos casos son tratados durante años con todo el arsenal terapéutico (corticoides, vacunas, nebulizaciones, jarabes, etc) sin mejorar; y esto no sucede porque no son "asmáticos". El origen del problema está dado por su parasitosis intestinal; esto se confirma desparasitando, tras lo cual sobreviene la curación. Las bronquitis alérgicas suelen tener el mismo origen y tratamiento. La crisis de estornudos es otro síntoma por demás frecuente en el parasitado y en general no se le da importancia; es muy molesta y en muchos casos va asociada a picazón, secreción nasal y ocular.
  • Aparato circulatorio
    En el sistema circulatorio central se manifiestan precordialgias (dolores delante del corazón), taquicardias, arritmias, sensación de falta de aire, anginas, disneas cardiacas, etc. Estas manifestaciones pueden presentarse a causa de una elevación diafragmática, consecuencia de una parasitosis intestinal importante. En estos casos, los procesos de putrefacción y fermentación están muy incrementados, el volumen de los intestinos aumenta y esto genera presión hacia arriba, elevando el diafragma. Esto implica una reducción del área pulmonar; lo cual trae aparejado una disminución de la oxigenación de todo el organismo y sobre todo del sistema nervioso central, provocando somnolencia, fatiga, etc. También se genera un desplazamiento del corazón hacia adelante, acarreando una sintomatología que rememora una patología cardíaca. En estos casos, la desparasitación permite que el diafragma vuelva a su lugar, disolviendo este cuadro engañoso.

    A nivel del sistema circulatorio periférico se pueden detectar calambres y caídas de presión, rebeldes a los tratamientos clásicos. Esto se debe a la histamina, sustancia secretada por la mayoría de parásitos intestinales. La histamina es vasodilatadora, mecanismo que genera la caída de la tensión arterial. Esta baja de presión hace que los pacientes se sientan cansados, decaídos, con mareos y cefaleas. Los dolores de cabeza del parasitado se deben también a la acción histamínica. Cuando se dilatan los vasos craneanos, se comprimen estructuras vecinas y es entonces cuando aparecen las cefaleas y jaquecas. En general los pacientes toman fármacos vasoconstrictores, lo cual alivia inicialmente el dolor, pero el problema persiste y solo remite tras el desparasitado.

    También pueden hallarse úlceras varicosas de antigua data, rebeldes a los tratamientos clásicos. Esto se debe a las toxinas parasitarias, que provocan esclerosis del vaso nervorum, irrigación deficiente y por tanto carencias que impiden regenerar la zona ulcerada; tratada la parasitosis, la situación se revierte y cicatriza rápidamente. Las várices se hacen más notables; se nota más la vascularización por disminución de la oxigenación. Pueden aparecer sabañones y también aumento de las manchas ocres, purpúreas y pigmentarias.
Otra consecuencia de la parasitosis son las anemias, en general severas y de difícil tratamiento, ya que se producen por agotamiento medular. Cuando la pérdida de sangre es grande pero de poca duración, la médula ósea se activa y resuelve el problema. Pero si la pérdida es pequeña pero continua, como sucede en el organismo parasitado, se puede provocar un agotamiento del mecanismo y su reactivación suele ser dificultosa. También puede manifestarse leucocitosis (incremento de leucocitos en la sangre), con valores elevados que generan diagnóstico erróneo de leucemia.
  • Aparato ginecológico
    Suelen encontrarse trastornos menstruales de todo tipo, siendo característico el agravamiento en el período premenstrual. Puede haber atrasos en la menarca (primera menstruación), algomenorreas (menstruaciones dolorosas), flujos crónicos (molestos y rebeldes a los tratamientos locales, pues la parasitosis intestinal genera una especie de "apuntalamiento microbiano", frigidez y esterilidad relativa. En muchos casos, la flora vaginal está totalmente alterada, al igual que su pH, debido a la contaminación parasitaria intestinal; entonces, cuando los espermatozoides ingresan al medio vaginal, se encuentran con un campo hostil que produce la muerte o atenuación de su capacidad de reproducción. Son innumerables los casos donde, tras el tratamiento de la parasitosis intestinal, se produce el embarazo. Muchas mujeres sufren reiterados tratamientos e intervenciones por Bartholinitis (frecuente proceso inflamatorio-infeccioso de glándulas vaginales que producen lubricación para favorecer el acto sexual, lo cual genera además dolor y molestias), infructuosos a causa de la contaminación con la flora patógena intestinal.
¿Sabías que la mayoría de parásitos se transmiten de madres a hijos? No solamente la toxoplasmosis o el chagas. Es altamente aconsejable que la mujer y el hombre se desparasiten antes de la concepción. Ir a Parásitos, la epidemia olvidada 
  • Sistema Nervioso Central
    Se puede observar angustia, irritabilidad, insomnio, inestabilidad emotiva, desgano, depresión con intento de suicidio (algo común y recurrente en pacientes con parasitaciones de larga data). También es común la pérdida de memoria y capacidad de concentración; esto se debe a la aceleración del sistema nervioso central, por eso los olvidos y la dificultad para concentrarse. Al desparasitar, la persona se calma, empieza a recordar mejor y tiene un mejor rendimiento intelectual.

    Son frecuentes los trastornos de conducta que pueden llegar a ser graves. Asimismo se suelen advertir convulsiones “tipo epilépticas”; muchos niños, adolescentes y adultos son rotulados y tratados como epilépticos (electroencefalogramas, fármacos), deambulando por distintos consultorios sin resolver su problema, dado que no son epilépticos. Al tratar su parasitosis, dejan de manifestar esta sintomatología. Ir a modificaciones de comportamiento causadas por parásitos 
  • Aparato urinario
    En este campo podemos encontrar enuresis, prostatitis, cistitis a repetición, infecciones renales, poluciones nocturnas, hematurias (sangre en la orina), úlceras o lesiones en el glande, impotencia sexual e incontinencia urinaria.
  • Órganos de los sentidos
    En este campo se suelen manifestar: alteración de la agudeza visual (pudiendo llegar a visión bulto e incluso a la ceguera), vicios de refracción, conjuntivitis, orzuelos a repetición, eccemas de oídos, otitis crónicas (supurantes o no), disminución de la audición, etc.
En España, igual que ocurre en muchos otros países del mundo, existen pocos especialistas en parásitos; en otros países incluso están en extinción (no los parásitos sino los especialistas en esta pandemia, que cada año limita la vida de millones de personas y aún mata a millones más). Intereses creados y mucho dinero de por medio podrían explicar semejante dejadez por parte de las autoridades competentes…
Parásitos: causa de muchas patologías vía @DSalud. Muchas infecciones parasitarias se diagnostican equivocadamente y por eso los médicos las tratan de forma ineficaz. Artículo publicado en Julio 2008.
¿Cómo eliminar los parásitos patógenos del organismo? vía @DSalud. Muchas patologías pueden estar provocadas por las distintas especies de protozoos, gusanos o artrópodos que a menudo se instalan inadvertidamente en nuestros cuerpos. Artículo publicado en Octubre 2008
 
Vías de infección
La forma más común de infectarse en nuestra sociedad, es a través del agua, comida, mascotas, escuelas y lugares a donde viajamos. La mayoría de parásitos no se eliminan de las frutas y verduras con el simple aclarado bajo el grifo. Por otro lado, las carnes y pescados poco cocinados son casisiempre portadores corrientes. Las mascotas con las que convivimos suelen ser otra fuente de contagio. Un caso común es el Ascaris, cuyas larvas están presentes de forma invariable en el pelaje de los perros al ser estos portadores naturales. Las prácticas sexuales incluyendo el sexo oral, anal y manipulación digital con una persona infectada pueden ocasionar el contagio. Se hace evidente por tanto la necesidad de incluir un programa desparasitante de forma rutinaria; una sana costumbre que nunca debímos dejar de lado.

Un protocolo desparasitante efectivo (como la mezcla herbal propuesta por la Doctora Clark), debería combinar una hierba de sabor amargo (ajenjo y nogal negro) con otra picante (clavo). El amargo limpia al organismo a través de intestinos y vías urinarias, equilibra el pH y destruye algunos tipos de parásitos; mientras que el sabor picante mata otros tipos de parásitos y depura a través de la piel, acelerando el proceso. Consultar el protocolo herbal 
 
• Limpiezas de la Dra. Hulda Clark
                    
 
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