Metales Pesados

Cobalto 
El cobalto inorgánico o metálico es altamente tóxico. Hoy se sabe que este metal contribuye al asma, dermatitis por contacto, cardiopatías, pérdida de audición, neumonitis, rinitis alérgica, hipotiroidismo, arritmias, cáncer de pulmón, pancreatitis, enfermedades coronarias y sacroidosis. En el cuerpo, el cobatto tiene la característica de inhibir la utilización del oxígeno; lo cual, cómo se conoce desde hace tiempo, favorece la formación de tumores. Otro de sus efectos nocivos es el desequilibrio de la producción de proteínas plasmáticas en el hígado (lo que se traduce en altos niveles de albúmina y bajos niveles de globulinas, o en la formación de mieloma múltiple u otras enfermedades afines). La medicina oficial sabe que el cobalto es tóxico para el corazón desde hace décadas y, por esto, ha prohibido su uso farmacológico casi totalmente. Sin embargo, este metal ha reaparecido gradualmente. Ahora puede encontrarse en los detergentes para lavadoras (gránulos azules y verdes), lavavajillas (azules y verdes), empastes dentales, cosméticos, enjuagues bucales, etc. Así, día tras día, estamos introduciendo y acumulando en nuestro organismo pequeñas cantidades de cobalto sin saberlo. Si eliminásemos la presencia de metales y plásticos de nuestras vidas, en sólo tres días el equilibrio de proteínas plasmáticas en el organismo se vería restablecido. Tener presente que matar al Fasciolopsis (parásito intestinal común) o a la Fasciola resulta en la proliferación de un hongo denominado Sorgo. El Sorgo, al morir, igual que muchos otros parásitos, deja un residuo de cobalto inorgánico altamente tóxico. El cobalto es la principal toxina de las enfermedades cardíacas y un denominador común en los tumores. Recordar que el Sorgo siempre crece en el cuerpo acompañado de las bacterias Gaffkya (que son otra fuente endógena de cobalto).
 
Cobalto en los análisis de sangre
Un número menor a 3'1 de eritrocitos o hematíes (glóbulos rojos) indica la presencia de vanadio, cobalto y otros metales en glóbulos rojos, hígado y médula ósea; mientras que un número mayor a 4'8 indica la presencia de vanadio y cobalto en los glóbulos rojos, médula ósea y tejido reticular. Por otra parte, un valor de proteínas totales en un análisis de sangre mayor a 7'5 indica la presencia de cobalto y otros metales pesados en el hígado (mientras que un número menor a 6'5 indica la presencia de cobalto y vanadio –también en el hígado). Otra forma de detección es a través de la fosfatasa alcalina. Un valor menor a 75 indica la presencia de cobalto en el hígado y glóbulos blancos, mientras que un número de LDH o LD (enzima lactasa deshidrogenasa) menor de 120 indica la presencia de cobalto en la saliva, linfa, hígado y riñones. Finalmente, un valor menor a 5 en los leucocitos (glóbulos blancos) indica la presencia de cobalto en la médula ósea y glóbulos blancos. Haga clic aquí para consultar nuestros rangos de laboratorio.