Esquizofrenia

La Dra. Clark ha detectado en pacientes con brotes esquizoides la presencia de hongos en mayor frecuencia que en ninguna otra patología (4 o más). Las toxinas que se encuentran presentes en los pacientes esquizofrénicos son ergotoxinas, esterigmatocistina, citocalasina y aflatoxinas. Las distintas combinaciones y los varios niveles de toxicidad pueden producir desde reacciones violentas hasta episodios depresivos graves. Entre los parásitos más frecuentemente encontrados en este tipo de enfermos, la Dra. Clark menciona el Mycobacterium Phlei, la Shigella –cuyas toxinas que se instalan en el cerebro y en el sistema nervioso causando depresión, ira e irritabilidad– y las variedades de Ancylostoma (portador de bacterias y hongos que producen neurotoxinas). Dice la Dra. Clark que mucha de la agresividad que se manifiesta en la sociedad norteamericana está causada por una alimentación excesivamente contaminada con mohos y bacterias y que, si en las cárceles se siguiera un programa de control de micotoxinas y parásitos, muchos de los problemas relacionados con la violencia se resolverían.
 
Los científicos saben desde hace mucho tiempo que ciertos patógenos pueden ocasionar disfunciones mentales y cambios de comportamiento. Durante la Segunda Guerra Mundial cuando se empezó a utilizar masivamente la penincilina para tratar afecciones como la sífilis, miles de esquizofrénicos pudieron abandonar los manicomios completamente restablecidos. El plomo, el cobre y el cadmio agravan la patología por el sustento que representan para los patógenos. Los dos primeros metales provienen del agua del grifo en hogares cuyas tuberías fueron soldadas con plomo. El cobre también puede provenir de los empastes metálicos. Este metal, además de ser cancerígeno, reduce drásticamente los niveles de hierro sérico, lo cual conduce a una destrucción paulatina del sistema inmunitario y de fabricación de los los hematies. El cobre metálico tiene mucha afinidad con el azufre y los compuestos sulfurados, como el Glutatión, la Cisteína, la Taurina y la Metionina; de esta manera, roba el azufre que debería estar combinado con el hierro en nuestros órganos. También puede provocar manchas marrones que aparecen con la edad. En los análisis de sangre, un número mayor de 15 leucocitos (glóbulos blancos), indican la presencia de cobre a nivel linfático, en la médula ósea, glóbulos blancos e hígado. Un valor menor de 5 indica la presencia de plomo, cobalto y otros metales en la médula ósea y glóbulos blancos.